miércoles, 30 de octubre de 2019

Tipos de contaminación ambiental

contaminación ambiental

Contaminación del agua

Se da cuando se integra al agua; componentes extraños, tales como los microorganismos, residuos de productos químicos, restos industriales, así como de otras aguas residuales; conllevando a la desintegración del agua pura y dejando al agua sin calidad de purificación, inservible para la toma y otras utilidades.

agua es la sustancia líquida más abundante del planeta y el solvente universal presente en la mayoría de las sustancias y en todos los seres vivientes, que sin ella no podrían existir. La vida misma se originó en los mares de nuestro planeta.
Sin embargo, eso no ha impedido que numerosas actividades humanas generen un impacto importante en la calidad del agua del planeta, mediante el desecho de sustancias líquidas, sólidas e incluso gaseosas en el ambiente. Y aunque también hay procesos naturales e iniciativas humanas que buscan contrarrestar la contaminación del agua, es mucho más sencillo ensuciarla que potabilizarla.
Según muchas organizaciones internacionales, la cantidad de agua potable disponible en el mundo vaticina futuras crisis de escasez. Según la ONU, un 3,1% de las personas que mueren anualmente en el planeta lo hacen por consumo de aguas contaminadas, lo que equivale a 2,2 millones de personas.




Contaminación del aire

Es el tipo de contaminación que se da como consecuencia de la expedición de humo procedente de las industrias, fábricas, así como combustibles fósiles descargados de los automóviles; pues son los que se acumulan en la extensión de la atmósfera progresando a una contaminación continua; quitándole de igual manera que sucede en el agua, la purificación al aire imprescindible para la vida de todos los seres vivos.

El dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero, es el contaminante que está causando en mayor medida el calentamiento de la Tierra. Si bien todos los seres vivos emiten dióxido de carbono al respirar, éste se considera por lo general contaminante cuando se asocia con coches, aviones, centrales eléctricas y otras actividades humanas que requieren el uso de combustibles fósiles como la gasolina y el gas natural. Durante los últimos 150 años, estas actividades han enviado a la atmósfera una cantidad de dióxido de carbono suficiente para aumentar los niveles de éste por encima de donde habían estado durante cientos de miles de años.
Otros contaminantes relacionados con el cambio climático son el dióxido de azufre, uno de los componentes de la niebla tóxica. Una de las características principales del dióxido de azufre y de otros productos químicos íntimamente relacionados es que son los causantes de la lluvia ácida. Sin embargo, también reflejan la luz cuando son liberados en la atmósfera, lo que mantiene la luz solar fuera y hace que la Tierra se enfríe. Las erupciones volcánicas pueden arrojar cantidades enormes de dióxido de azufre a la atmósfera, lo que en ocasiones provoca un enfriamiento que dura varios años. De hecho, antes los volcanes eran la fuente principal de dióxido de azufre; hoy en día, han sido sustituidos por los seres humanos.
Los países industrializados han tomado medidas para reducir los niveles de dióxido de azufre, niebla tóxica y humo para mejorar la salud de sus habitantes. Sin embargo, uno de los resultados, no previsto hasta hace poco, es que unos niveles de dióxido de azufre más bajos podrían, de hecho, empeorar el calentamiento global. Del mismo modo que el dióxido de azufre de los volcanes puede enfriar el planeta al bloquear el paso de la luz del sol, la reducción de la cantidad de este compuesto presente en la atmósfera hace que pase más luz solar, lo que calienta la Tierra. Este efecto se magnifica cuando cantidades altas en la atmósfera de otros gases invernadero hacen que se retenga el calor adicional.   



Contaminación del suelo

Se da cuando un grupo de sustancias extrañas, tales como desechos sólidos; tóxicos y distintos productos químicos provocando el desequilibrio completo que va afectando a todas las especies de seres vivos por igual.

Cuando hablamos de contaminación del suelo, al igual que en los casos del agua y de la atmósfera, nos referimos a la pérdida de su calidad natural debido a la presencia de sustancias ajenas o tóxicas, que cambian sus propiedades químicas y lo hacen incompatible con la vida, tanto la natural (fauna y flora silvestre) como la humana 

Estas sustancias contaminantes pueden ser de tipo líquidosólido o incluso gaseoso, y suelen ocasionar reacciones químicas impredecibles o incontrolables, contrarias a la estabilidad necesaria para el desarrollo de la vida. Algunos de dichos contaminantes suelen ser el petróleo, los pesticidas y agroquímicos, los desechos industriales o la basura, cuando no sustancias radiactivas o metales pesados, fruto de la labor industrial y energética del ser humano.


Contaminación acústica

Es la contaminación generada por el sonido excesivo; teniendo lugar sobre todo en aquellos sitios abiertos donde el volumen del sonido, supera las distancias en todas sus dimensiones.

La contaminación acústica presenta unas características concretas que lo diferencian de otros contaminantes:
  • Es el contaminante más barato de producir y necesita muy poca energía para ser emitido.
  • Es complejo de medir y cuantificar.
  • No deja residuos, no tiene un efecto acumulativo en el medio, pero si puede tener un efecto acumulativo en sus efectos en el hombre.
  • Tiene un radio de acción mucho menor que otros contaminantes, es decir, se localiza en espacios muy concretos.
  • No se traslada a través de los sistemas naturales, como el aire contaminado movido por el viento, por ejemplo.
  • Se percibe sólo por un sentido: el oído, lo cual hace subestimar su efecto. Esto no sucede con el agua, por ejemplo, donde la contaminación se puede percibir por su aspecto, olor y sabor.
Actualmente la contaminación acústica es una de las mayores procupaciones en las áreas urbanas. De hecho, ha crecido desproporcionadamente en las últimas décadas y sólo en España se calcula que al menos 9 millones de personas soportan niveles medios de 65 decibelios, el límite aceptado por la OMS.


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